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Los papeles de Panamá y la falsa indignación colectiva

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altLa única sorpresa que traen los llamados Papeles de Panamá es la sorpresa que supuestamente provoca a sus lectores. No tengo duda de que el objetivo de la indignación moralista es que se reduzca el asunto a un acto de corrupción. Así, cuando se reduce a un asunto de moralidad, nadie tiene que poner en duda el sistema económico que produjo ese fenómeno. Ese es el resultado del abuso imperial y neoliberal del discurso sobre la corrupción, el cual siempre es atribuible a los pueblos "inferiores".

Bien, es cierto, que hay unos protagonistas que llaman la atención. También es verdad que la gente de Islandia hizo lo que otros, léase nosotros, no hacen que es sacar a los corruptos del poder. Nosotros no, nosotros nos abocamos a elegir al hijo del padre de la corrupción, así sin más. Pero también hay que detenerse un momento. Yo preguntaría por la importancia de Daddy Yankee en este asunto. Aparentemente el tema de los documentos está más relacionado con el impacto mediático que con las preguntas de rigor sobre cómo el sistema económico ha creado las condiciones para el surgimiento de los mismos. Si nos limitamos a la indignación moralista conservadora, lo que hacemos es que el asunto se limita a la conducta de ciertos actores y nadie se pregunta, al menos de forma sistemática, si se trata de un problema estructural mucho más amplio.

Por otro lado, hay que acercarse críticamente a este tema considerando que detrás de la publicación de los papeles hay, también, poderes geopolíticos que tienen intereses bien claros al respecto de los mismos. Desde esta perspectiva debemos preguntarnos sobre las razones para que Estados Unidos esté ausente de estos documentos. También debemos considerar cómo es que la publicación de estos documentos incide en las relaciones geopolíticas actuales. Si bien es cierto que los contenidos de los documentos son importantes a la hora de comprender cómo la oligarquía internacional funciona, es necesario estudiarlos considerando que los mismos podrían ser, también, un instrumento ideológico al servicio de los verdaderos poderes económicos globales.

Al parecer los que hicieron públicos los documentos de Panamá estaban más interesados en el impacto moral de los mismos que en el tema relacionado con la estructura económica que los crea. Por ello hay que hacer preguntas sobre el sistema global del capitalismo neoliberal. Hay que leer estos documentos como una ventana abierta a una realidad mucho más compleja. De este modo permitimos que los documentos de Panamá no sean meramente una denuncia de actos individuales de corrupción y que, más aun, se conviertan en una radiografía de un sistema global que va en picada.

Ese sistema, el capitalismo global, está íntimamente ligado a la crisis de la deuda en muchos de nuestros países, y esa realidad debe ser parte del debate interno y externo acerca de la deuda. Si separamos al sistema de nuestra crisis caemos en la falacia colonial de decir que la crisis es fruto de la corrupción de nuestras élites locales y así eximimos a las oligarquías internacionales de su responsabilidad en la misma. Los Papeles de Panamá nos colocan ante el reto de una lectura menos ingenua de la corrupción y del sistema capitalista internacional.