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Big Papi y el colonialismo corporativo

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Hay algo doloroso en el intento de robo y asesinato de David Ortiz, alias Big Papi. Expelotero de los Medias rojas de Boston, fue baleado el pasado domingo en Santo Domingo, República Dominicana. Allí fue intervenido quirúrgicamente, y por razones que no se han explicado, luego de haber sido estabilizado, fue enviado por avión privado por la gerencia de los Medias Rojas, y hospitalizado en el Hospital General de Massachussets en la ciudad de Boston. El resto, es otra forma de colonialismo.

Hay cabos sueltos en la historia trágica de David Ortiz. Lo que no está claro es la injerencia que una corporación pueda tener en la vida de un exempleado, ahora retirado. Por otro lado, sacarlo de la República Dominicana donde era atendido, implica que la calidad médica era superior ante la necesidad en Boston que en Santo Domingo. En fin, que acaba todo el mundo diciendo y aceptando que el Caribe no tiene futuro, y el único futuro es hacerse pelotero, baloncelista, actriz, en fin cualquier cosa que lo saque a usted de la región y lo lleve al mundo del paraíso americano.

Los eventos de David Ortiz y la secuela de actos posteriores, simplemente refuerza la lógica paternalista que promueve tanto la derecha como los liberales en los EE.UU. Los primeros al plantear un muro fronterizo que cierre las fronteras con el sur, plantean que debajo del Rio Bravo, todo es un desastre. David Ortiz les da la razón. Pero los liberales plantean lo contrario, que hay que dejarlos llegar, pues tendrían mejores condiciones humanas para sobrevivir la miseria que se viven en el sur. David Ortiz les da la razón nuevamente.

En fin, que uno ve como han tratado a David Ortiz los dueños de los Medias Rojas, y uno piensa que el deporte profesional es una relación de esclavitud a perpetuidad. La gente se confunde con los millones que generan los jugadores. El billete en serio está en manos de los propietarios, que controlan la imagen corporativa de esa persona, todo indica que a perpetuidad y a su beneficio.

En esta medida, habría que pensar, que todos y todas en República Dominicana deberíamos aspirar a un sistema de salud de primera. No a irnos a vivir al norte a buscarlo. Pensemos.