(Managua, 10:00 a.m.) Hoy en día tenemos muchas facilidades de promover arte, literatura e historia y qué mejor que los jóvenes tengan la iniciativa de dar a conocer en las redes sociales lo que se produce artísticamente en su ciudad y país. En Juigalpa, Chontales, Nicaragua unos jóvenes talentosos en el 2018 tuvieron la idea de formar un movimiento de poesía, arte e historia, después de dos años tienen integrantes de distintas partes del país, sus fundadores y actuales dirigentes son Miguel Francisco Tenorio y Franklin Ayende Ortiz.

Para conocer más de este movimiento el poeta Franklin Ayende Ortiz se contactó conmigo, con inmenso placer él nos habla de este proyecto artístico- cultural, menciona que la misión es  “promover a todos los jóvenes  artistas en la poesía y proyectar a nivel nacional e internacional el talento literario nicaragüense. Actualmente el movimiento de Poesía cuenta con una membresilla de 25 miembro de diferentes lugares de Nicaragua, entre las edades de 14 hasta 40 años los miembros que se pasan de las edades son capacitados e instruidos en la literatura para abrirles espacios en los encuentro literarios y eventos que seamos invitado”.

Ayende también manifestó que

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Luis A. López Rojas (Humacao, Puerto Rico, 1961-) es historiador, docente e investigador en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Humacao. Es egresado del Bachillerato en Artes con concentración en Humanidades (Historia, Literatura y Arte) de la Universidad de Puerto Rico en Cayey (B.A., 1984). López Rojas obtuvo su grado de maestría en Historia de Puerto Rico y el Caribe (M.A., 1989) en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, donde además completó su doctorado (Ph.D., 1996). En la Universidad de Valladolid, España, también realizó estudios doctorales en Historia y Literatura Hispanoamericana (1992). Los temas de interés investigativo de López Roas son, entre otros, los Estudios Puertorriqueños, los Estudios Caribeños y los Estudios Culturales. Luis ha respondido a mis preguntas, y todas sus respuestas son para compartirlas con vosotros.

1.1 Wilkins Román Samot (WRS, en adelante) – Hace algún tiempo publicó La mafia en Puerto Rico: Las caras ocultas del desarrollo {1940-1972} (Isla Negra Editores 2004). ¿De qué trató o tratas en dicho trabajo historiográfico? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle?

1.2 Luis A. López Rojas (LALR, en adelante) – El libro La Mafia en Puerto Rico: las caras ocultas del desarrollo 1940 a 1972, es un libro que tuvo como objetivo exponer el surgimiento de lo que se conoce como economía ilegal y los lazos que tuvo con el desarrollo económico de Puerto Rico. Mi interés era exponer que a medida que este desarrollo tuvo éxito se generaron toda una serie de entramados socioeconómicos que potenciaron y auspiciaron el crecimiento de una economía del bajo mundo, basada en las drogas, los juegos de azar, la prostitución. Por lo tanto, ese desarrollo que en su momento se auto promovió como una aura de honestidad, valores cívicos burgueses y con un liderato que se presentaba como la quinta esencia de la moral y rectitud no era de todo sincero, había un lado oscuro, fuerzas del mundo de la mafia que crecían conjuntamente con las políticas establecidas.

Ese libro surgió, buscando información sobre la época muñocista. En el periódico El Imparcial me encuentro con unas noticias en la cual se registra una protesta de las prostitutas de la calle Luna, en la cual éstas alegaban que eran víctimas de redadas y arrestos mientras las prostitutas de los hoteles eran protegidas. Estas redadas ocurrían según las manifestantes porque ellas eran puertorriqueñas mientras en los hoteles eran extranjeras y estaban bajo el control de la mafias. Esa protesta, y esa presencia mafiosa en los hoteles demostraba que había más de lo que se había admitido, y había que investigar.

2.1 WRS – ¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a La mafia en Puerto Rico y vuestro trabajo creativo-investigativo entonces y hoy? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño-caribeño y su memoria personal o no de/ con lo caribeño dentro de Puerto Rico y el Caribe?

2.2 LALR – Este trabajo se enmarca dentro de varios frentes de discusión histórica. Primero había publicado un libro titulado Luis Muñoz Marín y las estrategias del poder 1930 a 1945, en el cual trabajo un análisis de líder fundador del PPD, utilizando a Michel Foucault. Esto me permitió deconstruir el discurso, las instancias y las redes del poder en las cuales se fundamentaban las praxis políticas del líder del PPD y de la ideas sociales que se impusieron como normativas luego de su ascenso al poder estatal. En el último capítulo de ese libro, que es el más foucaultiano de todos, expongo como se construyó una nueva idea sobre la salud, el cuerpo y la enfermedad. Es decir, cómo el poder se infiltró en todos los espacios vitales y desde allí se adueñó de todos los espacios, una nueva mirada sobre lo que somos se impuso. El poder político es uno de los factores en juego, sin embargo, es otro más de las instancias, esa construcción sobre el cuerpo y cómo se concibe, que explica la forma en la cual se auto concibe el ciudadano y encuentra su espacio social, era vital.

Otro libro Historiar la Muerte 1508 a 1920, está construido dentro de las experiencias de la historia de las mentalidades que hoy día se conoce como Historia Cultural. Seguía los pasos de Michel Vovelle, Philipe Aries, Georges Duby y otros maestros de lo que se conoce como las Escuela de los Annales, escuela histórica fundada en Francia por March Bloch y Lucien Febvre, y continuada por Fernand Braudel. Había llegado a ésta escuela leyendo sobre teoría histórica, y había visto las posibilidades que esta abría para el análisis histórico de Puerto Rico. Me arriesgué a afrontar el tema de la muerte, porque acometía un tema que nadie había atendido desde una perspectiva histórica, lo cual me permitía innovar en un campo en el cual innovar ya es de por sí un gran reto.

3.1 WRS –Si comparas vuestro crecimiento y madurez como persona, docente-investigador y escritor, con su época actual de escritor en Puerto Rico, ¿qué diferencias observas en vuestro trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo has madurado?

3.2 LALR – Cuando estaba en proceso de pensar estos libros, estaba ocurriendo el debate posmodernista, que entre sus desafíos cuestionaba la posibilidad de plantear la verdad en la Historia y replanteaban la escritura de la misma. Estos libros fueron mis repuestas a ese debate, en el sentido de ampliar la temática de la disciplina, reescribir el pasado desde una perspectiva del inconsciente colectivo como son las actitudes ante la muerte, y rehacer la forma de cómo la historia puede ser escrita, como fue el caso de la Mafia en Puerto Rico. El historiador tiene el desafío de encontrar nuevas formas de proyectarse, para convertirse en referente intelectual y social. A su vez tiene el reto que hacer que la historia deje de ser una disciplina rígida.

4.1 WRS – Dr. López Rojas, ¿cómo visualizas vuestro trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico? ¿Cómo ha integrado vuestro trabajo creativo e investigativo a su quehacer historiográfico?

4.2 LALR – Todos mis libros tienen el objetivo de aplicar al campo histórico nuevas teorías, hacer viable esas teorías desde un sentido práctico, y de ese modo relanzar a la historiografía puertorriqueñas por nuevas vías de interpretación y de escritura. Por otro lado, y esto lo aprendí de Georges Duby, enamorar nuevos lectores, hacer que la Historia sea leída por un público más amplio, un gran público, porque si no solo nos leeríamos entre pares, viejos veteranos de guerras ya pasadas.

Quizás este esfuerzo o meta proviene del hecho de mi propia temporalidad, de mi biografía. No pertenezco a un mundo burgués, soy de un barrio de Humacao, que como usted sabe, es pueblo del este de Puerto Rico, de una familia campesina. Por lo tanto mis referentes simbólicos y mis agarres de figura de poder, no son las del mundo urbano, profesional, burgués. Mis referentes son el agricultor, el maestro, la solidaridad campesina, el reverendo, el veterano de guerra, las mujeres de fuerte carácter. Ello me permitió crear mi propio imaginario, ya que encontré en los libros los otros referentes necesarios para completar mi mundo. Jules Verne, Emilio Salgari, Robert Stevenson, Charles Dickens construyeron una vía a la cual no abandonaría nunca. Los libros de historia que leía eran la Biblia, por supuesto, que la veía como un libro de aventuras: diluvios, enanos matando gigantes, de espadachines. Creo que me la leí varias veces. Los libros de historia que ofrecían en la escuela para mi eran de inmenso placer donde historicidad y ficción se mezclaban; Ricardo Corazón de León, Merlín, Robin Hood, Los 300 espartanos, no había fronteras entre lo mítico y lo real. Así debe ser lo Histórico. Más tarde llegaron otros libros: Cien años de Soledad, El Quijote, El Aleph, Crónicas Marcianas, Los Hermanos Karamazov y lo que al principio fue solo una lectura juvenil, se convirtió en una forma apasionada de entender el mundo, otra realidad se me era permitida. Interesantemente, no puedo recordar un libro que en mi juventud me haya provocado el sentido de convertir o motivarme a ser historiador. Pienso en varias biografías que leí profusamente, como la de Mahatma Gandhi, de Louis Fischer, o la de Napoleón de Emiol Ludwing o los libros que leí sobre la mayas, incas, aztecas; quizás ahí está la raíz del historiador en que me convertiría. Eso sí tenía buena memoria y eso me permitía sobrevivir, acumular conocimientos.

Como era un joven pobre, del este de la isla, mis posibilidades de tener acceso a una buena biblioteca era muy limitada. Estaba la Biblioteca de la Escuela intermedia y superior, y estaba una Biblioteca Pública fundada por la familia de Roig, que habían sido los dueños de centrales azucareras, y pienso que en su ejercicio como patronos se habían dado el lujo de crear una biblioteca, como forma de proyectar su imagen como grandes mecenas. Esa Biblioteca, conocida como la Roig, poseía una oferta de libros de historia y literatura que fueron vitales en mi formación.

Otro factor de esa formación fue la oferta televisiva de esos años. Pertenezco a la primera generación influenciada por ese invento de comunicación. Esos años, y me refiero a los años de 1960 a 1975, fueron de una oferta de excelencia tanto a nivel nacional como del mundo norteamericano, programas de comedias puertorriqueñas con un sentido de comedia intelectual, que unidos a las serie de aventuras exacerbaron mi imaginación. Te daré un ejemplo, yo vi la película los Siete Samurai de Akiro Kurosawa, y la Dolce Vita de Fellini a mis 16 años, ofrecida por un canal de Puerto Rico. ¿Qué otras cosas fueron decisivas?

Tuve a su vez la buena experiencia de estar en el programa piloto que el extinto Departamento de Instrucción Pública puso en marcha, alrededor de 1976, el programa de quimestres. Esto permitía a los estudiantes tomar cursos diversos; pude tomar Historia de África, de China, de Japón, La segunda guerra Mundial, de América Latina, de Música Popular de Puerto Rico y de Música Popular Caribeña, de Cuentos Populares, de Mitología Greco-Romana. Era un placer que compartíamos un grupo de estudiantes que teníamos inquietudes. De ese grupo de estudiantes, destacó al poeta Israel Ruiz Cumba. Con otros compañeros, Israel, y yo organizábamos festivales de poesía, lecturas y películas, y varias veces hicimos peregrinaciones a la capital, para ir a ver una buena película, ir a librerías y conocer la isla, era la búsqueda del saber cómo posibilidad, de un viaje que nos sacará de lo provincial. Tuve buenos maestros que fueron importantes en esos primeros años formativos: Silvia Molina, Ramonita Vega, Luis Laboy, Salvador Abreu, entre otros.

5.1 WRS – Ha logrado mantener una línea de creación historiográfica enfocada en la historia política y económica de Puerto Rico. ¿Cómo concibes la recepción a vuestro trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

5.2 LALR – ¿A qué generación de historiadores pertenezco? Bueno, en términos cronológicos soy continuador de lo que se llamó nueva historia, esa generación de fines de los 1960 y mediados de 1970. Pero, yo no soy discípulo de ellos. Los leí profusamente, conocí a sus miembros Gervasio García, Fernando Picó, Francisco Scarano, Ángel Quintero, Andrés Ramos Mattei, Blanca Silvestrini, pero no puedo decir que he sido su discípulo. Yo quería hacer cosas diferentes, nuevas, y para hacerlo no podía partir de unos dogmas. Además, quería tener terreno abierto para experimentar. Tengo historiadores coetáneos, que creo que dirían lo mismo. Lo que me lleva a decir, que formó parte cronológicamente hablando de un grupo de excelentes historiadores, que a través de sus escritos hemos coincidido en replantear la disciplina histórica. Es decir, no nos hemos reunidos para formar un grupo, no nos hemos comunicado para hacer un proyecto de análisis en común. Sin embargo, cada uno individualmente hemos escrito con mucha concordancia sobre temas históricos, y hemos coincidido en varios aspectos, en darle más seriedad al pensamiento de corpus disciplinario, pensar teóricamente y los porqué de los aparatos discursivos, replantear el tema de cómo se ha escrito la historia hasta ahora, en repensar el tema de la verdad absoluta, dando mucho esfuerzo también al tema de la construcción de los posibles nacionalismos, de la convivencia y creo que hemos hecho un esfuerzo considerable por sacar temas universales de nuestra realidad. Este nuevo grupo, colocó énfasis en cómo se concebía la vida, la muerte, las formas de pensamientos, los ideales sociales, los imaginarios, las construcciones de las posibilidades de la existencia. Creo que hemos ampliado la disciplina, y le hemos dado una vía de crecimiento muy amplias.

Tengo gran admiración por los trabajos hechos por Rafael Cabrera, Mario Cancel, José Calderón, José Arroyo, Carlos Pabón, Marlene Rodríguez, Mario Ramos, Silvia Álvarez, Pedro González, Pedro Reina, esto sin agotar una lista de excelentes historiadores.

6.1 WRS – Sé que vos es de Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, una escritor, sea este puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente vos?

6.2 LALR – Sí, soy puertorriqueño y luego descubro que esa particular puertorriqueñidad que yo viví me unía a un mundo más amplio, que era el mundo rural caribeño. Me he sentido más identificado y en sintonía con el mundo campesino dominicano, cubano, costarricense, colombiano, jamaiquino, hondureño, venezolano, que con el mundo burgués urbano de esta isla. Tengo valores, experiencias ancestrales, gustos musicales que el mundo burgués no cultiva, de hecho rechaza. Me siento más cómodo en un pueblo costero o montañoso que en cualquier ciudad. Usted podría preguntarme, no es una contradicción qué su mundo sea de lecturas de Michel Foucault, March Bloch, Fernand Braudel o Peter Burke, y qué sus querencias sean el mundo de lo rural. Yo te diría que quizás es la característica más caribeña, la posibilidad de siempre estar entre dos mares, entre el contrabando, el asalto a la ciudad y la admiración por ella. Eso fue lo que me maravilló de un cuento de Jorge Luis Borges, “El guerrero y la cautiva”, el guerrero ataca la ciudad y cuando descubre en ella la magnificencia y la cultura, se pasa al bando de los defensores; la maestra inglesa formada en la estricta educación victoriana, es capturada y años después se le ve comiendo salvajemente de una presa. Son maneras diferentes de entender el mundo, La cultura y el viaje que hacemos hacia la conciencia humana. El Caribe, como tierra de frontera es todavía tierra reciente, donde los matices socioculturales bordean fronteras de lo ilícito, lo legal, lo salvaje y lo culto; es decir, no tengo contradicciones, solo soy caribeño.

7.1 WRS – ¿Cómo integra vuestra identidad étnica y de género y su ideología política con o en vuestro trabajo creativo y su formación en Puerto Rico?

7.2 LALR – Me preguntas sobre cómo me identificó: Como puertorriqueño, como un mestizo puertorriqueño, jabao, nunca me he sentido blanco ni me identifiqué con la mentalidad blanca de portar un privilegio de dominación fenotípica. Me identifico como un amante de la salsa y el jazz. De las lecturas de ciencia y ciencia ficción. Soy amante del deporte, del béisbol y el baloncesto, como vehículo de solidaridades y proyección nacional. El viajar, el ver nuevos países, una nueva ciudad eso me motiva. He ido liberándome del ropaje machista con que fui formado y soy cada día un estudiante. Trato de apoyar las luchas comunitarias. Como todos, un hombre o ser de matices grises, que se ha equivocado muchas veces, y que ha tenido aciertos.

8.1 WRS – ¿Cómo se integra vuestro trabajo creativo a su experiencia de vida como estudiante antes y después de su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integras esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor en Puerto Rico hoy?

8.2 LALR – La Universidad me ofreció la experiencia de entrar el contacto con más lectura y varios profesores excelentes como Luis Mattei, Castora Lozano, Migdalia Barreto, Rosario Bouret, Margarita Ostolaza, Rafael Aragunde, muchas lecturas teóricas, de saberes diversos, Balzac, Goethe, Tulio Halperín Donghi, John Lynch. Luego, gracias a estos profesores fui en intercambio estudiantil a España, que creo fue un punto de cambio importante, descubrí a los grandes maestros de la pintura y descubrí que el mundo era amplio y ajeno, y que había que adueñarse de él.

9.1 WRS – ¿Qué diferencia observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a vuestro trabajo creativo y a la temática histórica del mismo? ¿Cómo ha variado?

9.2 LALR – Como ya te he señalado, Historiar la muerte, Luis Muñoz Marín y las estrategias del poder, y La Mafia en Puerto Rico son la culminación de años de lecturas, y de aprendizajes. Para hacerlos posibles tuve que romper mucha maneras de ver el mundo que impedían repensar el mismo. Escribir es una forma de descubrirse, de teatralización o dramatización de la vida. Se escribe para entender el mundo, para despojarse de ideas falsas y adoptar nuevas explicaciones. Me entiendo mejor a mí mismo cuando escribo: Que descubrí en Luis Muñoz y las estrategias de poder, las formas como hemos sido seducidos por el poder, para que el poder pueda obtener mi consentimiento ante su dominio; Que descubrí en Historiar la muerte, las maneras de como se construyen los pensamientos sobre las ideas, la muerte, la vida para que todas nuestras creencias se dirijan solo a la finalidad de la aceptación; Que descubrí en la Mafia en Puerto Rico, la hipocresía, mientras nosotros aceptamos el dominio, ellos juegan con diferentes reglas para cosechar frutos sociales que les permitan vivir holgadamente. Por ello escribir historia es un juego de pasiones y de reajustar continuamente las verdades. La historia no debe buscar la verdad, debe ser precisamente lo contrario un sable, hoz, maquina destructora de las verdades. Yo quiero solo una posibilidad de la verdad, y aquella que me permita decir que lo absoluto no existe, que las verdades cambian, como la historia misma.

Luego de La mafia en Puerto Rico e Historiar la muerte. retomé un escrito sobre el debate político entre Luis Muñoz Marín y el fundador del Partido independentista Gilberto Concepción de Gracia en 1945. Fue un debate importante sobre el proyecto Tydings. Quería explorar el por qué había fracasado ese proyecto, cuánta responsabilidad tenía Muñoz en ello, y cómo se construyó todo un aparato ideológico para justificar el por qué no obtener la independencia. Por otro lado quería visibilizar la figura de Gilberto Concepción en su denuncia frente a todo un aparato ideológico gubernamental que imponía una visión sesgada del país. Ese libro, es mi libro donde utilizó todo un arsenal positivista, donde trascribo los artículos que ambas figuras hicieron en el periódico. La intención era demostrar la utilidad del recurso positivista, como otro mecanismo de hacer historia que no debía ser descartado. Por el contrario, al actualizar la disciplina, el recurso positivista no debe ser minimizado, sino potenciado. Saberla usar. Era otro alegato a favor de la historia y cómo esta puede ser pieza importante para entender la construcción de los aparatos ideológicos del Estado y la falsa construcción de nuestras nociones sociales.

Posteriormente, mis esfuerzos se dirigieron a buscar ampliar el horizonte de la disciplina para los historiadores puertorriqueños. De ahí surge Conquistas Comparadas: un análisis de las conquistas desde los Asirios hasta el momento actual. Fue un reto conceptual, que partía de mi inquietud por entender las estrategias de cómo Estados Unidos había diseñado e impuesto el estado de aceptación colonial sobre nuestra comunidad, de tal manera que aceptemos como bueno su dominio, y que no podamos ver su dominio como algo externo, lo hemos interiorizado como parte nuestra. Es decir, estrategias de dominio, cómo hemos sido conquistados. Es de ahí que voy reconstruyendo todo el montaje conquistador que construyeron imperios importantes como el asirio, el romano, los árabes, los españoles, los ingleses hasta llegar a los estadounidenses. Historia desde la larga duración de Braudel, historia comparada de John Elliot, historia poscolonial, decolonial, historia que buscaba entender el proceso social conquistador como un proceso racional y que ubicaba la conquista de América y la de Puerto Rico desde un plano racional estratégico. De ese modo nuestra realidad era contextualizada en un escenario universal y se podía entender la conquista norteamericana sobre nuestro país, es decir desnudar nuestro coloniaje. Aportando la disciplina histórica puertorriqueña toda una serie de dispositivos conceptuales y teóricos de cómo se puede armar la historia.

Hijos del Desafío: guerra entre boliteros y mafia italojudía en Nueva York 1920 a 1962 es mi libro más reciente. Quería seguir la pista de Nelson Cantellops, personaje que menciono en mi anterior investigación sobre la mafia, y que sirvió como testigo principal en el juicio contra Vito Genovese, el capo de tutti le capi, de la mafia newyorquina. Eran estos boliteros personajes fascinantes dedicados al juego ilegal. Merecían una investigación, una narración que los retratara en su diversidad y que pudiera visualizar el mundo en el cual se movieron y el mundo que crearon. Este libro está escrito como mucha soltura, está pensado para que los lectores encuentren placer en una narración que no olvida el aparato investigativo histórico, pero que satisface al historiador profesional porque puede ver el registro de los métodos históricos. Es un libro que busca ampliar nuestro lectores, y otra vez escrito con la intención de universalizar nuestra historia. Cuando habló de universalizar nuestra historia, quiero decir que gran parte de la producción historiográfica es muy localista, y muy enfocada a la construcción de patrones nacionalista y antropológica. Dentro de esta temática se podrían entrelazar temas más universales y caribeños, si se hace historia comparada, creo que hacia eso debemos movernos y creo que algunos historiadores ya lo han hecho, como Pedro San Miguel. Hijos del Desafío tiene esa cualidad, es libro del caribeños y sus problemáticas en Nueva York, y cómo ellos se visualizan dentro del mundo capitalista.

10.1 WRS - ¿Qué otros proyectos creativos tienes pendientes?

10.2 LALR – ¿Qué queda por hacer”? Una historia del ruido, las pasiones, los miedos. Una historia de los entendidos del mundo desde una perspectiva caribeña. Una historia compartida de la conquista del Caribe. Una historia de cómo los caribeños nos vemos entre sí y cómo vemos a Europa, a Estados Unidos, a África. Una historia del fracaso en todas sus perspectivas tanto nacionales, conceptuales como personales. Eso hace falta, pero para ello necesitamos historiadores que no estén atados por sistemas académicos. Y que trabajen desde la honestidad y no buscando loas de los poderosos. ¿Qué quiero hacer? Una historia del narcotráfico desde 1972 hasta ahora. ¿Qué escribo? En este momento una historia desde la intimidad de muñocismo, y una historia desde la intimidad de un trabajador migrante; dos perspectivas de mundo. Eso es lo que quisiera hacer, a menos que como gran parte de lo que hecho, encuentre una pista, un misterio, y me arrebate hacia otros lares. Lo que sé, es que en la medida que voy escribiendo, voy tratado de hacer crecer la historia, como disciplina y como arte narrativo.

[Nota del Editor: los poetas, hombres y mujeres que cultivan la palabra por este país, nos escriben.  Protestan, desde su esquina ante procesos políticos en desafecto con la nación.  Aquí otra contribución].

(San Juan, 11:00 a.m.) hizo hincapié en la noche
compartida de los sacrificios del pensamiento; en la verdadera cumbre de la carne, todo fue un hechizo, una puñeta de uvas y croquetas, de besos y siemprevivas. Háblame, candil de oblea y carcajadas. Fue tu caparazón de luces, carcoma y rimas el que me esculpió el ojo y la termita. Cárcel, dolores y argumentos.

(San Juan, 10:00 a.m.) No se descoloniza a ningún país suplantándoles, ni ninguneando su lengua materna, ese es el colmo del coloniaje. La Estadidad nos suplanta la lengua y nos quita el país, porque dejaríamos de serlo. Cobremos conciencia el Tribunal Supremo de E.U. ha dicho meridianamente que “ningún estado puede entrar a la unión con privilegios y derechos que no aplican de forma similar a todos los estados" .    

Nuestra lengua es nuestro mayor activo, el oro de nuestra cultura que hablan 500 millones de hispano parlantes a través del mundo,  

Y nadie se llame a engaño bajo la estadidad, el español se pierde poco a poco, pero se pierde, ese es el plan. Estados que hablaban español o francés en el momento de su incorporación como estado, se les fue suplantado su lengua materna, hasta sustituirla completamente por el inglés. Y que no me digan que es que la puede hablar en mi casa.

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(San Juan, 10:00 a.m.) Desde la invasión en 1898, la pregunta repetida ha sido: ¿cómo abolir la colonia?  Pero primero fue la duda. No era posible que la gran nación, baluarte de libertad y democracia,  viniera aquí a imponer su bota militar. Luego, la esperanza. Muy pronto seremos parte del concierto federativo de una república de repúblicas o una nación libre bajo su amable amparo.  Hostos no descartaba la anexión, luego de una asamblea constituyente y la consulta del pueblo. Barbosa añoraba la inmediata anexión sin discrimen racial. De Diego pidió la independencia con enmienda Platt o protectorado, como Cuba.  Muñoz Rivera deseaba cualquier estatus bajo su liderato. Fue don Rosendo Matienzo Cintrón en 1904 quien dio la respuesta contundente: “con las armas”. A su llamado, se unió el joven Luis Llorens Torres.
Temprano, a partir de 1901, el  Tribunal Supremo federal confirmó el control irrestricto del territorio. Es la doctrina vigente. El archipiélago  fue legítimamente conquistado. Todas las potencias lo hacen. No se quejen. Los habitantes gozan de algunos derechos fundamentales. Pero aclaran que no es parte de la nación, solo nos pertenece. No pidan tanto. Miren que es un pueblo de otra cultura, costumbres distintas y muy mal educado para comprender nuestras instituciones democráticas. Por eso no está incorporado. Por eso el Congreso lo gobierna sin promesas, ni obligaciones.
Las primeras décadas del siglo 20 fueron de consternación, protestas escrupulosas y esperanzas pacientes. Eran tiempos de mogollas, de raras coaliciones y pauperismo.  Mientras, nos quitaban todo o casi todo: la autonomía, la moneda, el mercado, la tierra, la bandera, los trenes, los libros, los cultivos, los gallos, La salud, las medicinas, las aguas, las montañas, los cielos y la marcha propia. Impusieron la forma de limpiar las chimeneas caseras, si algunas, y sus decretos. Pero no pudieron, aunque lo intentaron, quitarnos el idioma y la terquedad de ser nosotros mismos. Aún ellos son ellos y nosotros somos nosotros.
Los gobernadores norteamericanos advertían, apenas se bajaban del vapor surto en la bahía, que nadie osara decir, ante sus plenipotenciarias presencias, la palabra independencia.  Manifestaban, con el brillo de sus dentaduras, el enorme placer de ver a los niños en las escuelas saludar en inglés criollo a la bandera y celebrar las fiestas épicas de su nación.
Todo parecía suceder adecuadamente hasta que llegó don Pedro Albizu Campos. En 1925, desde una tribuna en la plaza de armas, lo cambio todo. El  tono de cordial protesta del nacionalismo pausado culminó aquella tarde memorable en el viejo San Juan. En adelante, el discurso patriótico diría las cosas por sus verdaderos nombres. A la dominación extranjera, don Pedro llamó tiranía y barbarie.
El choque entre las dos fuerzas desiguales era inevitable. Por un lado, el clamor libertario. El derecho a la independencia es inaplazable e incuestionable. Del otro lado, el imperio.
El titulo imperial sobre el territorio es irrevocable. La dominación se explica, amén del motivo económico, en la noción dilatada de la seguridad nacional. Desde 1812, Estados Unidos de Norteamérica concibe al mar Caribe como su patio trasero. Considera esta extensa frontera su zona más vulnerable.  Y por eso no arriesga su control absoluto e influencia total en esta parte del mundo.  Por eso no tolera ningún desafío, ni de aquí, ni de allá, ni de Cuba o Venezuela, ni de México o Nicaragua, ni de Alemania o Rusia. La gran guerra en Europa se acercaba inminente. Había que aplastar cualquier reto en el territorio caribeño.
El año 1937 determinó el resto de nuestra historia. Ese año EE.UU. demostró todo lo que podía torcer para mantener la colonia. Albizu fue encarcelado no por sus actos sino por sus palabras.  El castigo fue también un aviso patibulario. Cero tolerancias. Más vale la sumisión que la rebeldía. Luis Muñoz Marín entendió el mensaje. Tuvo entonces su anunciación angelical. Confirmó cuál era la mejor y única respuesta a aquella pregunta recurrente: eludirla. “El status no está en issue”.
Ungido por su abolengo, el dominio del idioma inglés y sus amigos en Washington, Muñoz Marín entró predestinado al escenario público. Se convirtió en su padre. Recuperó la clave de las buenas relaciones con la metrópoli. Solo le pides lo posible. Regresó al camino de la complacencia. Aprendió que el reto al imperio se paga con la cárcel, el ostracismo o la muerte. Vio lo conveniente de jugar el juego. Al fin y al cabo, todo es cuestión de matices del lenguaje. La colonia es un convenio de unión permanente. La patria es entelequia. El mercado, la moneda y la defensa no son impuestos, sino compartidos.
Todo marcharía bien, si fuera cierto. La patria exige su verdadero nombre. Después de la Segunda Guerra Mundial, el colonialismo perdió su legalidad precaria, si alguna vez la tuvo. La ola descolonizadora creo nuevas repúblicas por todos los rincones del planeta.  Ninguna pidió regresar al antiguo régimen. En la ONU se aprobaron en 1960 dos resoluciones que exigían la descolonización total.
Los tiempos le sugieren a Muñoz que podía pedir un poco más de lo posible. En 1959, junto a don Antonio Fernós Isern y el congresista Murray, don Luis se atrevió a rogarle al Congreso la culminación del ELA. Pidió el pleno gobierno propio, la inaplicabilidad de leyes federales y el control de la inmigración, del correo, de la sanidad marítima y de las aduanas. Reclamó la aclaración y definición precisa del convenio de asociación permanente. El Congreso rechazó con escarnios el ilusionado proyecto. Ellos ostentan, sin disimulos, la soberanía.
La pregunta acuciante es por qué Muñoz se conformó con el desprecio y se abstuvo de requerir el apoyo de su pueblo. Hubiera podido convocar la continuación de la  asamblea constituyente. No lo hizo. Se hubiera revelado públicamente la falsedad del ELA. Nunca hubo pacto alguno. El ELA es la concesión mezquina de un poco de gobierno local, un pasito muy corto después de 1898.
La respuesta es que las colonias no se mejoran. Se disfrazan o se toleran. Se retan o se ignoran. Solo terminan luego de reclamos extraordinarios. Los imperios son muy celosos con sus posesiones. Lo que con la guerra se gana, solo con la guerra se pierde.
Sin embargo, siempre nos queda la esperanza. Hay controles que pueden reducirse y espacios que permiten alguna flexibilidad. Es posible reducir las limitaciones que imponen las leyes de cabotaje, las cuales aumentan exageradamente el costo de las mercancías importadas y exportadas. Sería entonces posible que Puerto Rico pueda participar en tratados comerciales en el mar Caribe  o crear puertos de libre mercado.  Es posible la mayor protección a las industrias nativas, si la isla fuera liberada un poco de las restricciones del comercio interestatal. Se trata de medidas de autonomía aduanera, necesarias en estos tristes tiempos para nuestro desarrollo económico.
El mero experimento de pedir tales reformas al Congreso sería provocador. Digo, si queremos realmente abolir, a la larga, la colonia.

(San Juan, 9:00 a.m.) Veinticinco poetas leyeron sus poemas denunciando la violencia contra la mujer el pasado sábado como parte de la actividad Grito de Mujer llevada a cabo en el Teatro Arcelay en Caguas. La poeta Jael Uribe, creadora de Grito de Mujer, aglutinó a varias organizaciones puertorriqueñas e internacionales para enviar un reclamo contundente en contra de la violencia de género.

Entre los colectivos y organizaciones que participaron en la actividad estuvieron Mujeres Poetas Internacional, Bordados por la Paz y la Liga de Poetas del Sur, que dirige la poeta y culturóloga Nora Cruz. Bordados por la Paz es un proyecto que comenzó en México por la iniciativa del poeta Javier Cicilia que unió esfuerzos al colectivo Fuentes Rojas y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad para estampar en tela los nombres de las víctimas de la violencia cotidiana. Puerto Rico se sumó a esa iniciativa en el año 2012. Desde entonces se visibiliza en tela aquellas víctimas que no deben ser olvidadas.

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[Nota del Editor:  En el contexto social de la discusión pública sobre educación de género, violencia de género y perspectiva de género, solo hemos escuchado a los políticos. La autora, poeta y académica, nos invita a reflexionar desde la mirada de la mujer].

(San Juan, 1:00 p.m.)

Solo alma

y gamma

en minúsculas

formas de vida

en el vientre juntos

mi yo y su yo…

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(Managua, 12:00 p.m.) Hoy en día la tecnología nos presenta un ramillete de oportunidades, para conocer a través de lo virtual a un sinnúmero de personas dónde simultáneamente a un clic todos podemos conectarnos, sin importar en qué parte del planeta habitemos.  En este  año 2020 la pandemia del Covid-19, en muchas actividades especialmente en lo artístico y literario ha provocado que trabajemos de otra manera, sobre todo cuando se trata de eventos con participaciones internacionales, la magia de la tecnología ha sido nuestro refugio, ¡Que afortunados somos quienes tenemos acceso al Internet! Pero más afortunados somos quienes le sabemos dar magnífico uso a esta indispensable herramienta del presente y futuro.

Los artistas y gestores culturales han encontrado otra forma de hacer y compartir arte. La Condesa y Embajadora Cultural méxico-panameña Flor María Muñoz Bañales, es Fundadora del “Encuentro de Literatura Hispanoamericana en París”, este año se celebra el, IV Encuentro de Literatura Hispanoamericana en París, se realizará durante este martes 29 y miércoles 30 de septiembre en el Instituto Cervantes de París.

Flor María estará presentando junto a la escritora de origen ecuatoriano residente en París Rocío Durán-Barba, Presidenta de Honor, contando con autores que representan los 21 países que forman Latinoamérica, España y países hispanohablante del mundo. A la inauguración asistirán miembros del Cuerpo Diplomático de los países invitados, acreditados en Francia, a saber los Embajadores de España y Panamá, entre otros.

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