[Nota editorial:  Recogemos este poema de la colaboradora y poeta nacional Iris Miranda, escrito en el 2012, luego de las elecciones generales de aquel entonces.  Hoy, para ver nuestra estrella, la nacional Boricua, de Puerto Rico].

 

Para ver las estrellas

hay que esperar a la noche

apagar las linternas

y rogar que no llueva.

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Nací en  el 96’. No hay razón para decirlo.

Tampoco la había para haberlo hecho.

Comenzando se me negó el privilegio a ser un hijo. 

Pero no lo pensé hasta que aquella señora

a eso de los 6 en la escuela dijo:

“él no es mi hijo.”

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 ...me duele una mujer en todo el cuerpo

                                                 -Borges-

 El sol hace su nido azul en el cielo

tanta belleza duele

las nubes se acumulan

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Pasó hace 40 años. El hombre, alto, flaco, lánguido, vestido con ropas mustias y gastadas que parecían trapos, me pidió ver la palma de mi mano. La observó, sin ceremonias ni misticismo, acostumbrado. Mientras leía cada línea, el adivinador me dijo: veo muchos papeles, muchos libros, te veo escribiendo, hablando en nombre de otros. Ya yo había decidido que no quería ser médico, no me había gustado el ambiente ni la gente en la Facultad de Ciencias Naturales, eso, eso no era para mí. Todavía, sin embargo, no sabía que sería abogado. Eso vino después. Hoy, ya hace 25 años que, diariamente ando sumergido entre papeles, leyendo, escribiendo y hablando en nombre de otros.

Consultor, canónico, acusador, defensor, de Dios, del Diablo, de oficio, del Estado, laboralista, de pobres, de corporaciones, de sucesiones, titular, de beneficencia, de récord, civilista, penalista, federalista, de Familia, secano… ¿qué es ser abogado?

Ulpiano, quien desde el Siglo III nos legó que “la justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su propio derecho”, también nos instruyó a que el derecho estaba constituido por tres principios básicos: vivir honestamente, no dañar a los demás, y dar a cada uno lo suyo.

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Camándula feliz de los ojos del salitre,

hija del desamparo,

heredera de los limones del anfiteatro de la carne y los juegos perversos.

Llévame, muerte de los espejuelos de la mentira,

calumniadora de los rencores del ruiseñor impropio,

alcahueta del alba impura. 

Quisiera esperarte con la pistola del desengaño,

con la pulga del mundo entre mis dedos.

 

 

“Vamos a hacerle al hombre un nuevo traje
que cambie su conciencia.”Marigloria Palma

Me veías con los ojos de alma perdida
hermosa, como una Babilonia tropical,
acostada y delicadamente desnuda.
…Envuelta en tu presente,
deforestada te gusto más
con huesos falsos y varillas oxidadas,
con un afán despiadado
de calles panorámicas y expresos.

Como besos de engaño,
tus mordidas decoran
punzantes lentejuelas de cristal.
Aplastas mis curvas y secas las aguas
de mis húmedas arañas
sin hogar.
El vestido que te gusta
me va quedando interminable
ya es mortaja de tus anhelos realizados
y, a la vez,
salmo de sueños sin salterio,
lucha en un espejo negro.

Tu lujuria camina
por el escote abierto
(cicatriz de tus abusos).
Me lastimas.
!Déjame ser hermosa y fuerte
como una ceiba viva
sin adornos de marca en mis espaldas,
ni mentiras de playas prohibidas
ni quebradas ahogadas!
!Préñame con millones de hijos e hijas felices!
Echa de mí este vestido.

*Little black dress pertenece a la selección de poemas de mi libro publicado por Los Libros de la Iguana, Alcoba Roja (2011).

 

y me rasco el temperamento de la muerte.

La política y las pruebas moleculares

me hacen cincelar, romper la cortina de tu mirada.

Esa que ya no siento en el Aquiles de mi talón de pomarrosas.

La promesa rota ha cumplido con su ardid de azul celeste.

Miro y te miro, pero solo hay cadáveres, crayolas y almohadas.

Estos son los primeros rayitos de sol tomados desde mi balcón esta mañana como a las 7:30 am. Llevo semanas tratando de capturar un amanecer puro y las nubes no me lo permiten. Es el invierno veraneado de mi Puerto Rico que hace que nos despertemos más tarde y que muchas personas asocien las celebraciones navideñas con un estado anímico particular, y algunos hasta se depriman.

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