(San Juan, 12:00 p.m.) Hemos explicado el término “mandamientos”, o sea, el imperativo ético y político que nos exige la defensa de los derechos y de las más amplias libertades enunciadas en ese gran código. Preguntémonos ahora por “los hombres libres” en la expresión que se halla en el título: “los diez mandamientos de los hombres libres”. ¿Qué significa para Betances un ser humano libre? ¿Qué implica libertad y cuáles son sus consecuencias en el orden ético y político? La primera idea, la idea matriz o fundamental, es que los seres humanos nacemos libres e iguales. La libertad y la igualdad son derechos naturales, “al nacer lo trae cada hombre”. (Betances, 2013, IV: 61) Betances postula que “la primera ley es la libertad”. (IV: 81) En verdad es una consecuencia de la primera idea, la idea matriz que acabamos de citar, nacemos libres e iguales, de derecho, es decir en ley, la primera ley.

 Es interesante la semejanza con el pensamiento de Hostos, pues éste afirma que la primera ley de la sociedad es la libertad. Son siete leyes las que afirma Hostos como leyes sociales, pero la primera es la libertad. Betances afirma, pues, que la libertad es la primera de las leyes inherente a los derechos naturales de los seres humanos. Además, valiéndose de otra semántica nos dice: “este bien superior a todos los otros: la libertad”. (IV: 316) La libertad es la primera ley del derecho y es al mismo tiempo el bien supremo para los seres humanos. Si el ser humano es libre, y nace libre, no puede ser esclavo de nadie.

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(San Juan, 1:00 p.m.) A pesar de mis 75 años soy nuevo en las lides de la Independencia en Puerto Rico.  Desafortunadamente, muy pocos, y cada vez menos, somos los boricuas que nos la planteamos.  Eso sí, le estoy dedicando cada día mas tiempo a meditar porque en Puerto Rico el PIP no ha podido aglutinar a todos los que creen en la independencia.  Pero no logro identificar la causa.  A veces pienso que el conglomerado no se ha puesto de acuerdo sobre cual deber ser la formula económica que los defina; a veces pienso que esos famosos egos inflados no les permiten a los teóricos sentarse en una mesa a dialogar y lograr consenso; a veces pienso que la Independencia se ha convertido en una quimera poética sin substancia.  La razón que sea, me dejaba perplejo. 
En mis noches de aturdimiento pandémico me da por ver una vieja película de Warren Beatty, el hermosísimo, talentosísimo y hermanísimo de Shirley McLaine por aquello de la memoranza y me re-encuentro con su maravillosa película “Reds”.  ALBRICIAS: quien me iba a decir que allí encontraría la clave a la causa de mis desvelos!  No es una enfermedad boricua la causa de la falta de consenso en términos de la Independencia.  Es que los seres humanos, entre los cuales se nos olvida que estamos los boricuas somos seres complejos. No hay forma de que lleguemos a un consenso.  Por eso inventamos aquello de que la mayoría manda.  El Sueño de la Independencia Boricua no deja de ser un mero sueño donde no existen consenso posible. 
Con la imagen en mi mente de un Warren Beatty perplejo y desesperado, pero bellísimo, retorno a mi mundo de ensueños pandémicos, creyéndome que solucione el problema de la Independencia de Puerto Rico, pero allí bien profundo en mi mente, se firmemente que vendrán otros tiempos y otros combatientes y que la lucha seguirá y que al final, ganara!

(San Juan, 12:00 p.m.) Quizás Yuli no sea una gran película pero la directora Iciar Bollain ha logrado que nos identifiquemos tanto con el bailarín cubano Carlos Acosta -eje de la historia- que en muchos momentos la trama me conmovió y no pude evitar las lágrimas. Que un niño mestizo de una barriada pobre de La Habana llegue a ser una leyenda en el mundo del ballet es una proeza. Pero la directora no se limita a mostrarnos esa historia de triunfo. Los flashbacks de su niñez aportan mucho al film y hay que darle crédito a Santiago Alfonso, que realiza una actuación magistral en el personaje de Pedro Acosta, el padre de Yuli, de oficio camionero, que advirtiendo el extraordinario talento de su hijo, lo obliga a dedicarse al ballet en contra de los deseos de Yuli de tener una niñez normal y su temor de que lo identiquen como homosexual por ser bailarín. 
Desde niño Carlos Acosta recibió el apodo de Yuli de su padre debido a que lo considera el hijo de Ogún, un dios africano que fue un luchador.
El personaje de Yuli es interpretado en la película por tres actores: Yuli niño lo interpreta Edlison Manuel Olbera Núñez, Yuli joven por el bailarín del Ballet Nacional de Cuba Keyvin Martínez y el Yuli actual es el propio Carlos Acosta. Los actores escogidos para interpretar al bailarín de niño y de joven, convencen en sus personajes, y por supuesto, la selección de Keyvin Martínez nos permite disfrutar del arte de este excelente bailarín cubano de ballet.
Durante el film los momentos dramáticos se entrelazan con los de ballet, que apuntalan la historia que la española Bollain y su guionista y esposo inglés Paul Laberty relatan. El guión de Yuli, basado en la autobiografía de Carlos Acosta “No Way Home” obtuvo el premio de Mejor Guión en el Festival de cine de San Sebastián.
El film comienza en La Habana con Yuli recorriendo las calles de la ciudad, vistas desde un vehículo, mientras escuchamos las notas musicales de un ballet. Y ahí comienzan los flashbacks de la vida de Yuli, primer bailarín negro en hacer personajes que en el mundo del ballet sólo habían sido interpretados por bailarines blancos.
El amor de Yuli por su país y su familia es parte vital de la historia que culmina en el Teatro Alicia Alonso, próximo al Capitolio de Cuba, donde Carlos Acosta está ensayando un nuevo montaje de danza que refleja diversos momentos de su vida.
Yuli se consigue en las plataformas de películas en las redes sociales.

(Managua, 11:00 a.m.) ¡Que dolor tan profundo! Debe  ser ahogarse en las destructivas adicciones,  entrar en las tinieblas de los perversos vicios, es fácil al inicio los “amigos” se desbordan diariamente regalándote, el peor veneno que cualquiera pueda consumir, “drogas”. El protagonista de esta historia, nos demuestra que por muy difíciles circunstancias que estemos viviendo, nunca debemos decidir ha viajar por ese mundo oscuro, también nos demuestra, que con esfuerzo nuestro y personas de noble corazón podemos salir de la más gigantes pesadumbres que estemos viviendo.
 
Oscar Federico Castro Pacheco, nació en 1967, en San José, Costa Rica. Para inicios de la década de los 80’ estudió Ciencias Sociales 4 años en la Unión  Soviética y un año estudió en la Habana Cuba, desde su adolescencia se entregó a la lectura y ha escribir  poesía, en ella se refugió para  desahogar el mar de sentimientos que constantemente se reproducía en su corazón. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías nacionales.
 
17 años vagó por las calles
 
Para inicios de los 90’  múltiples y oscuras circunstancias se apoderaron de su vida. “Por 17 años vagó por las calles, primero de Paraíso, en Cartago y luego en San José. Viviendo experiencias difíciles, sin alimento, sin techo, cercano a la muerte; pero esto no le hizo perder su fuerza interior, sino más bien, le permitió darse cuenta que había en su vida mucho más valor del que creía. Eso sí, no es fácil salir de ese remolino, y fue hasta en el 2007 que, en el borde del cansancio, encontró la llave para salir de ahí, o más bien, la llave lo encontró a él”.
Lo más desagradable que recuerda Pacheco, es haber vivido excesiva   indiferencia. “La vida está llena de buenas oportunidades, vale la pena aprovechar el presente, no entres al mundo de las drogas, porque ahí  no vas a lograr nada sólo la destrucción, en esa vida vives, totalmente ausente de libros y en los libros está el aromático privilegio de la vida”.
Gestor cultural
 
Oscar se considera; “un poeta urbano, escribo lo que mucha gente en el silencio grita. El arte le cambia la vida a cualquiera,  merece la pena promover la lectura es necesario visitar comunidades, colegios y universidades,  para motivar a la gente, especialmente a los más jóvenes, los libros siempre están bordado con un mensaje sumamente, cautivador, reflexivo e inspirador”.
Oscar, aparte de leer y escribir otras de sus pasiones artísticas, que disfruta plenamente es locución y teatro. Este poeta busca diversas maneras para “compartir su experiencia, a través de charlas, talleres, gestión cultural, sus poemas y libros hace llegar su historia a la mayor cantidad de personas posibles con el fin de cambiar positivamente muchas vidas”.
Libro “Indigente” 
“Indigente, a muchos que en silencio gritan”, es el primer libro que Oscar Federico Castro, ha publicado, ha sido presentado en sus cuatro formatos (español formato tradicional, audiolibro, adaptación a macrotipo y lenguaje Braille). “Este libro que recopila 47 poemas escritos por Oscar durante su estancia en la calle, son poemas existenciales, de dolor, de amor, de esperanza, contienen sus vivencias, su experiencia y su percepción de este ambiente, que es muy invisibilizado por la sociedad, pero muy real para quienes lo viven, permitiendo ver cara a cara lo que siente, y experimenta un indigente, que, aunque es rechazado por muchos, sigue siendo un ser humano”.
Presentaciones, nacionales e internacionales
·      Presentación del libro en todos sus formatos en la edición 27 de la Feria Internacional del Libro de la Habana 2018, La Habana, Cuba, 02 de febrero de 2018.
·      Presentación de gala del libro en todos sus formatos en Costa Rica, Teatro Eugene O’Neill del Centro Cultural Costarricense Norteamericano, San José, Costa Rica, 23 de abril de 2018, Día Internacional del Libro.
·      Presentación del libro en todos sus formatos, Tercer Festival Internacional de Poesía de Laâyoune, Palacio de los Congresos, Laâyoune, Marruecos, 15 de diciembre de 2018.

(San Juan, 11:00 a.m.) El escrito más conocido de Ramón Emeterio Betances (1827-1898) es el manifiesto  intitulado  “Los diez mandamientos de los hombres libres”. Redactado en San Thomas en 1867 fue el preámbulo necesario a la insurrección del Grito de Lares.  Reparemos, de momento, en el título. La expresión “diez mandamientos” sugiere una cierta analogía con las tablas de la ley mosaica que también se intitula “Los diez mandamientos.”  Y, efectivamente, así es. Si nos referimos al campo conceptual en el cual se mueve Betances, es decir, el de la revolución francesa y sus varias constituciones cuyos prólogos enuncian “Los derechos del hombre y del ciudadano” podemos comprobar que en ese ámbito teórico aparece esa analogía con “Los diez mandamientos” de la ley mosaica. “El término Montaña adquirió en el año II una significación muy precisa. En Saint-Flour en la sociedad popular, al comienzo de cada sesión se procedía a la lectura de los Commandements révolutionnaires de la Montagne, Sinaí des Français”. (A. Soboul, La revolución francesa, 1987: 293) El término francés “commandements” se traduce al castellano por “mandamientos”. El texto continúa así: “Garnier des Saintes, diputado de la Charente Inferior, al recordar que la Legislativa tenía ya su Montaña, añadió dirigiéndose a los jacobinos: “Moisés fue a buscar sus leyes a lo alto de una montaña también la Montaña de la Convención dará unas leyes a Francia”. (293)  El Sinaí fue la montaña en que la Biblia nos dice que Moisés recibió “los diez mandamientos”.

En la Francia revolucionaria la Montaña identificaba a los jacobinos en franca oposición a la Gironda, identificación de los girondinos. “Montaña: parece que la célebre expresión habría sido pronunciada por primera vez el 27 de octubre de 1791, por Lequinio, en la Asamblea Legislativa. Pero la Montaña, los montañeses no llegaron a hacerse populares hasta el otoño de 1792, cuando frente a la Gironda y a sus ataques se formó un grupo de convencionales decididos a defender la Comuna de París y a legitimar la insurrección del 10 de agosto”. (292) Así, pues, queda clara la analogía que ya en su tiempo los jacobinos tuvieron entre sus mandamientos (commandements) y los que Moisés llevó a su pueblo. Toda analogía supone semejanzas y diferencias en la palabra o término utilizado. En ambos casos se trata de “mandamientos”, es decir, de una serie de imperativos dados al pueblo como normas de conducta.

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(San Juan, 12:00 p.m.) En Mis memorias, Alejandro Tapia y Rivera (1822- 1882) narra una historia que aconteció en época del gobernador Juan de la Pezuela que algo dice de nuestra idiosincrasia. Resulta que desde tiempo inmemorial existían en San Juan las populares carreras de caballo de tarde y noche que en grandes trullas celebraban las fiestas del patrón San Juan Bautista  y de San Pedro Apóstol “que hacía las delicias de padres y abuelos “ Se sabía que eran “brutales” pero siempre habían sido respetadas y se esperaban con entusiasmo.

Sin embargo el gobernador Pezuela trató de “corregir viejas costumbres”, refiriéndose a las mismas como bárbaras, incultas .  Y es interesante lo que aconteció luego que Pezuela prohibiera dichas carreras, porque pone de manifiesto algunos rasgos inherentes al carácter del puertorriqueño. 

Ocurrió que el gobernador Pezuela ,que ocupó el cargo de gobernador de Puerto Rico de 1848 a 1851 tuvo la funesta ocurrencia de imponer por decreto la prohibición de las carreras de caballo (de noche) tachándolas de bárbaras.  Irónico que el gobernador encontrara civilizado esclavizar al hombre con el cruel y despiadado sistema de libretas* que  no impuso, pero sin embargo se perturbaba y rechazara  por considerarlas salvaje, el celebrar las carreras de caballo nocturnas durante las fiestas. Y así desde su autoritarismo y arrogancia  “ las prohibió por ahora y para siempre” . (cualquier semejanza con las peleas de gallos NO es pura coincidencia).

Tapia relata en sus memorias el gran malestar que causó en el pueblo el eliminarlas, para: “sustituir las carreras de caballo nocturnas con cabalgatas al paso y de la tarde.”  Pero la orden llegó con otro requerimiento aún más ofensivo que fue imponer una especie de apartheid tropical. Las carreras de caballo venían siempre acompañadas de bailes por cuatro días, pero en esta ocasión se obligó por decreto, que en la Plaza Principal ( o Plaza de Armas que es la que está ubicada frente al municipio) asistieran los blancos y en la Plaza de Santiago (hoy Plaza Colón) asistieran los negros. Recordemos que la esclavitud no sería abolida hasta el 1873, que el pueblo sanjuanero, aún sufriendo el odioso sistema de la esclavitud, y de habitar en la conservadora y oficialista capital de San Juan se resistió molesto a tan brusca y prejuiciada imposición.

Y abunda Tapia: 

“…hubo de ser notable el disgusto general  por está innovación brusca y desacertada, puesto que nadie absolutamente acudió a las dos plazas, en las cuatro noches de las fiestas de San Juan y  San Pedro y sus vísperas respectivas hasta que se retirara la música, a cuya hora se llenaba la gente la principal como era costumbre.  Por cierto que en la noche de San Pedro, que era la última, se presentaron algunas poquísimas personas del sexo femenino en la sala principal, y cuando Pezuela pretendía que se bailase el rigodón, algunos naranjazos de las vecinas azoteas las ahuyentaron .

Lo que amostazaba más a Pezuela era que todas las clases sociales de la población se hallasen unánimes en sentimiento repulsivo hacía su disposición sobre las fiestas sanjuanera y que el desaire fuera obra de todos. 

Se cuenta que en una de aquellas noches fue a la Plaza de Santiago, y encolerizado al ver la plaza desierta, a excepción de la banda que tocaba para los árboles y asientos que allí había entonces, exclamo furioso, arrojando el sombrero contra el suelo “hasta los negros me desaíran.”  

Pocos años más tarde el gobernador Fernando de Norzagaray restableció las carreras, que el pueblo acogió con entusiasmo doble, al disfrutar de herir el orgullo fatuo de Pezuela ante su fallida y derrotada prohibición “de ahora y para siempre”. 

Este relato revela un momento digno de nuestra historia, oportuno espantar el olvido  y resaltar momentos significativos que forman pueblos. Y reconocer que la actitud gregaria, e inclusiva del puertorriqueño, que se atrevió a desafiar y rechazar la nueva orden, no hubiera tenido en esa época, igual eco en Estados Unidos. Porque no es arbitrario pensar que en los estados del sur hubieran linchado a los negros que  sí se hubieran  negado a obedecer las ordenes reales. Y los blancos del Sur no hubieran objetado ir a bailar gozosos y festejar esas diferencias y prejuicios.

            Pero a la vez dice bien de los boricuas que desde la resistencia pasiva desobedecieron un nuevo decreto claramente ofensivo, racista, que chocaba con los estilos de convivencia de nuestro pueblo.  Y como relatara el propio Tapia, fue el gobernador Pezuela el que sufrió la humillación , el que se sintió frustrado porque nadie del pueblo obedeció su ordenanza. Lo significativo de la narración es que el gobernador se topó con algo digno, con la solidaridad de los puertorriqueños de todas las clases sociales ante la injusticia, ante un intento de segregarnos. . Eso es lo que es relevante de lo narrado.

 

 

(San Juan, 12:00 p.m.) El gobernador de turno aprovechó la información de que se acusó a Lola de hacer un brindis contra España.... y cita a Lola, pero para pedirle cuentas. Y al verla la recibe severamente y le pregunta si es verdad que ella hizo un brindis contra España. Lola, no se amedrenta a pesar que sabía que pisaba una mina de pólvora y le contesta: “Nunca he brindado contra España”. El general le riposta: “Usted desmiente a todos, tenga cuidado”.

Y Lola se le encara y le dice: “ Admiro la España literaria, científica y de altos ideales pero no la que representa un grupo egoísta, una casta de mercaderes que atraviesan el océano con el solo objetivo del medro material … Pero hay 16 hermanos inocentes en la prisión por más que se hayan expuestos al peligro por la libertad y la salvación de sus principios, porque ellos han estado siempre dentro de la legalidad. y vengo ante esta injusticia dispuesta a seguir su suerte”

El general cambió su actitud y le dijo estas palabras según relatara la propia Lola en una entrevista en El Brujo Bohemio el 16 de noviembre de 1924. “Reconozco en usted las virtudes de mi raza, deme usted esa mano”. “Esa misma noche invitan a Lola a una fiesta en La Fortaleza, para que recitara unas poesías. Pero Lola, la poeta se niega advirtiendo que no podía participar y festejar, mientras los 16 autonomistas puertorriqueños estuvieran encarcelados. Y años más tarde Lola en sus propias palabras lo recuerda:

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En la mañana de ayer el Dr. Felix Cruz defendió su doctorado en historia ante el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.  En un ambiente hogareño, ante su jurado de tesis, compuesto por el Dr. Ignacio Olazagasti Colón, Dra. Nancy Santiago Capetillo, Dr. José Luis Vargas (todos presenciales) y el Dr. Josue Camaño Dones (de forma remota), el doctor Cruz Jusino, explicó la vida y milagros de su objeto de estudio: Ebenecer López Ruyol.

La tesis titulada Ebenecer López Ruyol: conceptualizando la identidad del puertorriqueno negro, 1980 a 2020, explorar de forma histórica, en particular desde la micro historia y estudio de una figura, la vida y milagros de este boricua oriundo de Carolina/Loíza.  López Ruyol e ha dedicado casi toda su vida a la lucha contra el racismo en Puerto Rico.

En un ejercicio muy emotivo de análisis, de integración de distintas metodologías de captura del pensamiento histórico de la persona López Ruyol, el doctorando Cruz Jusino supo insertar el quehacer social, político, el activismo y mas que nada la humanidad de éste.  Valioso como Cruz Jusino supo explicar la formación familiar/femenina de López Ruyol como garante de su fortaleza en la lucha contra el racismo.

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