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Evo Morales, seguimos en la lucha, pese a todo

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) En el día de ayer se consumó el primer golpe de estado blando, con participación subliminal de los militares, que se realiza en años recientes en América Latina y el Caribe. Simplemente, el jefe del ejército de Bolivia dijo, “el presidente debe renunciar”. Y así no más, se terminó una era de 14 años de dirección y liderazgo del Movimiento al Socialismo (MAS) bajo la dirección de Evo Morales Ayma. Pero la pregunta que hoy nos hacemos, a 24 horas del evento y los múltiples desenlaces, es ¿cuál es el futuro de Bolivia? Cómo muchos hemos dicho, el hoy es el futuro.

La derecha de Bolivia es tan radical como la izquierda. Son similares en radicalismos. Que nadie se olvide el dato, que Evo Morales llegó a la presidencia de su país, luego de derrocar a un gobierno por vía de los movimientos sociales en el 2006. Son hoy dichos movimientos, organizados a través del mundo masónico y de las logias de dicho país en el llamado Comité Cívico de Santa Cruz, los que empujaron de forma radical la terminación de su mandato.

Pese a que hoy Bolivia es uno de los países con el crecimiento económico más alto en toda América Latina, la derecha no cesó de impugnar desde el 2016, la voluntad de Evo Morales de continuar en el poder político, lo cual había sido ratificado en el 2017 por el Tribunal Constitucional de la república. Las elecciones del pasado mes de octubre, en la cual Morales fue certificado con un triunfo de 10.47 por encima de su próximo contendiente, Carlos Mesa, fueron impugnadas por todos, y la oposición (que eran muchos grupos), cuestionaron la legalidad de las mismas.

En una movida arriesgada, Morales le pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) que evaluará las elecciones, y esta organización así lo hizo. Su conclusión fue que hubo irregularidades, lo que debía dar paso a nuevas elecciones. Morales, había aceptado que el fallo fuera vinculante, y así lo informó ayer, que habrían nuevas elecciones y disolvió el Tribunal Electoral del país. Nada de esto fue suficiente para detener a los militares y a la policía, esta en particular, que desde el jueves había dejado de apoyar abiertamente al presidente constitucional, Evo Morales.

Hoy la situación en Bolivia es mucho más complicada de lo que fue en los pasados años. El racismo es la bandera de lucha de la derecha, así como la intolerancia reina en todos los bandos. Los militares demostraron ser incapaces de entender su rol constitucional, y la economía de dicho país lleva 23 días de pérdidas. Ahora hay que esperar a ver si hoy, es el futuro. Pensemos.