Editorial: No al genocidio en Bolivia

altEl Post Antillano se opone contra todo tipo de censura intolerante a la diversidad de ideas, ideologías y sus prácticas, que a partir del derrocamiento cívico-militar-policial se ha impuesto en la República Plurinacional de Bolivia en los pasados siete días. Tomamos excepción y deploramos toda política de exclusión, persecución y ahora de asesinatos que el gobierno de la autoproclamada presidente de Bolivia, Jeanine Añez, ha impuesto en su país.

Ni la derecha ni la izquierda, puede censurar la pluralidad del pensamiento social. Menos aún reprimirla de forma violenta y utilizando excesivo uso de la fuerza armada. Pero lo que no podemos tampoco permitir es que Bolivia, país que ha vivido su periodo político de mayor estabilidad y régimen prolongado más extenso, bajo el liderato de Evo Morales, sucumba en una dictadura militar de tipo del Siglo XX. Menos aún que las conquistas económicas alcanzadas en dicho país, con un crecimiento sostenido desde el 2011 de 5 por ciento anual, se pierda ahora, y destruya la distribución de la riqueza que allí se desarrolló en los últimos años.

En menos de siete días las fuerzas militares y policíacas han asesinado a 21 personas, todas ellas de extracción indígena, siendo los más recientes los cinco mineros en Cochabamba. Ayer se descubrió que la autoproclamada presidente Añez firmó un decreto especial por el actual autoriza a los militares a utilizar las armas contra la población bajo un acto de legítima defensa o en estado de necesidad. Bajo esto, los muertos en menos una semana se han multiplicado por siete. Desde el periodo que iniciaron las protestas sociales, luego de las elecciones disputadas el 20 de octubre de 2019, sólo hubo tres muertos; esto hasta el domingo 10 de noviembre cuando Evo Morales renunció a la presidencia.

Reclamamos el fin al genocidio, de la misma forma que la Organización de Naciones Unidas así como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, están reclamando cese a la violencia excesiva en Bolivia por parte del estado. En particular, porque en su aplicación racial, son los blancos de origen europeo o mestizos masacrando a poblaciones indígenas, esencialmente aymaras.

Finalmente pedimos que de no cesar la violencia y asesinatos por parte del estado boliviano dirigido por Jeanine Añez, se les abra un expediente ante la Corte Internacional de Derecho Penal, y sean estos nuevos gobernantes catalogados por lo que hoy se han convertido: unos delincuentes dictatoriales.

Hasta que no haya paz, y regrese la tolerancia y pluralidad a Bolivia, no cesaremos en acusar al gobierno de Añez de todo lo que en su país ocurra.

El Post Antillano