Mar08202019

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Delirios de Paz en la muerte

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Paz acababa de enterarse de los ataques a la ciudad Luz. Amaba esa ciudad. Tenía amigos en Francia, lejos de París, por supuesto. Sabía desde hace mucho tiempo atrás lo que sucedería; lo leyó en un famoso libro de profecías que con el paso del tiempo se desintegró. Allí estaba escrito, el ciclo de la violencia humana. Los atentados a la gran manzana con un par de años de diferencia, pero allí estaba.

Cuando eso sucedió sintió que nada podría salvarnos del comienzo de un conflicto de mayor envergadura. Pero, quién se imaginaría que algo así pudiera suceder en la ciudad salvada en la Segunda Guerra Mundial. Esa ciudad simpática de luz rosada donde los enamorados se encuentran y se declaran amor eterno. Ciudad que guarda, en sus museos, tesoros propios y de todas las culturas del mundo. Una gran incertidumbre la sobrecoge y se pregunta si este es el inicio abierto del tercer conflicto bélico de orden mundial. Los medios culpan a la religión musulmana injustamente. Los medios generalizan para demonizar desde lo más básico, las creencias espirituales y así polarizar a su favor cualquier invasión y apropiación de los recursos.

Mientras tanto, ella imagina que hay quien busque soluciones más al estilo de la ciencia ficción para controlar las acciones bélicas futuras. Como por ejemplo, un chip electrónico que detecte los pensamientos extremistas en las comunicaciones: el mártir, el héroe, el sudor, la angustia, el dolor, la espera, la desesperación y la venganza. Este último es el más importante. La venganza, en este caso, se podría trazar tan lejos como en los tiempos de Abraham y determinar que Dios malo es el culpable de todo, claro, para los que no leen bien. Veremos a ver… entonces, cuando nada quede que sea diferente, contra qué o quién pelear.

No cree que haya suficiente tecnología en el planeta que pueda resolver o prevenir el desarrollo de grupos bélicos llamados extremistas. Sí cree que hay suficiente inteligencia académico-tecnológica para evitarlo, pero los colmillos afilados de los petroleros, no lo desean. Piensa que el caos es lo que buscan para enriquecerse y se pregunta si habrá relación entre los juegos bélicos de video y los armamentistas promotores de la tecnología bélica. Piensa lo maravilloso que sería que cada cual tuviera lo suyo y los demás lo respetaran, cada cual en la porción de tierra que viva y volver a hacer negocios por trueque cuando fuera necesario. Y luego, la prensa que da solo una cara de la noticia. ¿Por qué nos hacen pensar que occidente es inocente?  Eso rima, pero también inocente rima con oriente. Acaso, el que visita la casa del vecino, no será visitado, a su vez. Un sencillo principio de retribución, del que nace la sangrienta y desalmada venganza.  Los estudiosos antropólogos dicen que lo que ocurre es normal, que fue lo que ocurrió con el catolicismo en su momento y la mal llamada Santa Inquisición, que no era sino un organismo de persecución y acecho para obtener las riquezas que eran de otros. Entonces, su mente cae en una encerrona ilógica que la lleva al mapa palestino again: Israel, pero no los judíos; Ismael, pero no los musulmanes y todo se vuelve claro de luna, inteligencia académica sobre egoísmo petrolero.

Les escribirá una carta a todos los líderes del mundo. Les explicará el plan de paz extrema que deberán llevar a cabo para alcanzar la felicidad: Las empresas bélicas y sus subsidiarias deberán transformarse en otras empresas de servicio para la Paz. Los empresarios encontrarán el cambio de perspectiva difícil de momento, pero la garantía de un mundo mejor, y las ganancias serán su recompensa. Un imán gigante deberá recoger todo indicio de barbarismo bélico.

Mientras encuentran en qué seguir generando ingresos deberán, hacer trabajo comunitario mundial pagando millones de trabajadores sociales y sicólogos para consolar a las víctimas de todo su bárbaro condicionamiento mental. Ellos, los que son los verdaderos extremistas fundamentalistas económicos, crearán escuelas de arte, deporte y cultura mundial con un énfasis equilibrado en el uso positivo de las ciencias y la tecnología.

Tan sencillo como un cambio de voluntad o como un regreso a los preceptos iniciales del Siglo de las Luces, pero mejor, en pleno siglo de las más inimaginables capacidades comunicativas del hombre: siglo XXI.  Se enseñará que todas las guerras son el fruto del egoísmo por el poder político y o económico por lo tanto todas fueron malas. Se enseñarán los métodos usados por los medios de publicidad para la manipulación las noticias. Todo se dará tan intensamente que ni los más grandes y bravos evitarán llorar esos días en las escuelas de paz. El llanto será la señal de la comprensión del mensaje.

El modelo de enseñanza mundial interactivo será construido por todos los sobrevivientes de los conflictos bélicos, antropólogos religiosos y los no religiosos para poder lograr una comunicación que construya y fortalezca los tiempos de paz de los nuevos Siglos de Luz sin menospreciar culturas, ni estilos, a menos que los mismos promovieran la guerra o la invitación a la guerra. Las herramientas existen y las tenemos al alcance de los dedos; el egoísmo humano, las oculta.