Como no hay cine, lo que hay es películas por televisión pagada. Unas mejores que otras. Unas más provocadoras que otras.  The Hangman (Dir. Johnny Martin, EE.UU., 2017) es de ese tipo de película que uno no iría a ver de ordinario. Aparentemente todo el mundo coincidió en ese detalla, ¿por qué verla? Bueno porque tiene como primerísimo actor a Al Pacino (detective Ray Acher), y uno piensa desde los días de Serpico (Dir. Sidney Lumet, EE.UU., 1973) que todo lo que haga Al Pacino es bueno.  Pues no es cierto.

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Hay que ver siempre el cine de Eddie Murphy. Este nos acuerda siempre de los valores dominantes, donde la figura del buen padre es esencial.  One thousand words (Dir. Brian Robbins, EE.UU., 2012), es un tipo de comedia que aborrece, pero que por su propia historia es aún más aburrida.

Producida en el 2009, por problemas de gerencia en la casa de los productores, la misma fue retrasada para salir en el mercado. Se hizo en el 2012, y cuando salió su principal crítica fue que los chistes no eran consistentes con el momento.  En fin, un papelón.

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Tenía que verla pues es uno de esos filmes que pasan en la historia de forma invisible, pero cuando los ves te recuerdan tantas y tantas otras películas. The Ottoman Liutenant (Dir. Joseph Ruben, EE.UU., 2017), es un tema repetitivo, pero que siempre nos causa alegría, llanto y sobre todo un tantito de melancolía.

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La vi en las redes sociales, pues ni la conocía. La vi pensando que el actor principal era Ben Stiller, cuando luego descubro que es Adam Sandler.  Luego pienso que ellos, ambos judíos, pensaron en este filme como una opción para poder explicar sus orígenes familiares. Luego veo que estaba confundido y que Adam Sandler hizo un papelazo en este filme, que jamás lo hubiera pensado de él.

En fin, Uncut Gems (Josh and Ben Safdie, EE.UU. 2019), es una película en línea, que por su naturaleza y calidad debió haber sido nominada para los premios Oscar, pero por razón de producción y tiempos, fue excluida. Salió y vivió en línea.  Dicho esto, vale la pena verla. 

Es una de las mejores actuaciones que he visto de Adam Sadler, actor maduro que lo henos conocido más en el cine de comedias. Viniendo de una formación judía en la ciudad de Nueva York, casado con dos hijos en un matrimonio que sigue la tradición religiosa de sus orígenes, Sandler (personaje de Howard Ratner) nos representa a un carismático y problemático joyero judío de dicha ciudad.

Entonces, uno se mete en la película de cultura plural, donde todos los personajes son un estereotipo. Uno decide si participa o no, pero lo que vale la pena de la película, es la intensidad de la actuación de Sandler/Ratner.  Un lujo.  Se queda uno sin aliento.

La película trae un buen reparto, incluyendo a Lakeith Stanfield, actor de una película poco apreciada en Puerto Rico, Sorry to bother you (Dir. Boots Riley, EE.UU., 2018), la cual lo consagró como un actor a ser tomado muy en serio.  Por otro lado, introduce al exjugador de la principal liga de baloncesto del mundo, la NBA, Kevin Garnett interpretándose a sí mismo.  Hay un chiste con la sortija del campeonato del 2008, Boston Celtics, donde militaba Garnett, que vale la pena ser visto; como también un dialogo final entre Sandler/Ratner y Garnett/Garnett que es meritorio sobre la ética.  Vale la vena ver esas dos escenas.

En el personaje femenino, se destaca Idina Menzel (Dinah Ratner), que como esposa del Sandler/Ratner, hace un papel de mujer sumisa interesante. La película permite adentrarnos en la cultura familiar judía lo cual de ordinario no pasa.  Interesantes diálogos a partir de las preocupaciones y necesidades del mundo judío.

En fin, es una buena película, contada sin prejuicios. La vida como es.  Y si, hay personajes como Sandler/Ratner que le venden prendas a jugadores como Garnett/Garnett. Eso es así. Véanla, es entretenida. 

US Forces Korea Permits Racial Injustice Protests on Bases ...Es curioso, pero el asesinato de George Floyd el pasado 25 de mayo de 2020 ha desatado en los EE.UU. una transformación cultural de mayores proporciones, donde todos los blancos, los negros, y sobre todo el capital están coincidiendo que el pasado colonial debe ser revisitado. Desde el más profundo sentido calvinista, la historia de los EE.UU., está en crítica revisión y los monumentos, las estatuas, y los [históricos] héroes nacionales están hoy siendo examinados. Hasta los nombres de los equipos de futbol, entre otros, se van. Se va todo.

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